La final ¿soñada?

La final ¿soñada?

Hace cuatro años, en los Juegos de Pekín, España y Estados Unidos fueron protagonistas de la final del torneo de baloncesto, en el que se dice fue el mejor partido de baloncesto internacional de todos los tiempos. Mañana, tras las victorias ayer de España sobre Rusia, y de Estados Unidos sobre Argentina, esa final, esperada por casi todos, se repetirá. Pero las sensaciones son muy distintas a las de 2008.

Entonces, España llegaba tras haber conquistado el Mundial de Japón en 2006, y con una plata conseguida en el europeo de Madrid de 2007, tras aquel tiro afortunado de Holden, y aquel no tan afortunado de Pau Gasol. Pero sobre todo, llegaba con un juego que maravillaba, técnica y tácticamente, engrandecidos por un esfuerzo y una solidaridad que hacían de aquel grupo uno de los mejores equipos FIBA de la historia. Estados Unidos, sin embargo, llegaba al torneo con dudas: sus dos anteriores torneos internacionales, los Juegos de Atenas y el Mundial de Japón, se habían saldado con dolorosas derrotas en semifinales ante Argentina y Grecia, respectivamente. A los Juegos de Pekín fueron con todo su arsenal, con todo su orgullo. Era el Redeem Team.

Con esos ingredientes, ambos equipos ofrecieron un espectáculo asombroso, un festival ofensivo del que salieron beneficiados los norteamericanos, acostumbrados a ese ritmo de juego. En aquel partido eché de menos alternativas defensivas por parte de España, pero es que Aíto García Reneses, maestro en ese arte, era un seleccionador circunstancial tras el despido fulminante de Pepu, y no le dió tiempo a preparlas. Aun así, España estuvo a 4 puntos de Estados Unidos, con todas sus estrellas, a 3 minutos de final. Lo dicho, un partidazo.

Los equipos que se van a enfrentar mañana son los mismos, y son distintos: los mismos nombres, los mismos protagonistas, pero Estados Unidos ha crecido y España ha dado un paso atrás. Los norteamericanos presentan el mismo bloque que en las olimpiadas de 2004: allí ya estaban, por ejemplo, LeBron James y Carmelo Anthony, pero entonces apenas acababan de terminar su año de novatos y hoy son estrellas consagradas de la NBA, en la plenitud de su carrera deportiva. Títulos aparte (dos europeos de por medio), el núcleo de la selección española, sin embargo, pasa la treintena, y la pregunta no es cuántos anillos más van a ganar, como en el caso de sus rivales, sino cuántos años de baloncesto les quedan en las piernas.

Aún más preocupante es el hecho de que esta España no juega como aquella. Le falta intensidad. Bajar el culo. Esfuerzo en la defensa. Correr. Le falta algo que transmitía entonces: alegría. Pero no es algo “permanente”, en este torneo hemos visto que esas virtudes aparecían, pero sólo a ratos: el primer y el último cuarto en el partido de grupos ante Rusia (donde no fue suficiente), en el último cuarto ante Francia, en la segunda mitad de la semifinal ante Rusia. Da la sensación de que sacan lo mejor de sí mismos sólo cuando quieren. No entraré a analizar si es por falta de hambre, porque se dosifican, porque Scariolo les tiene encorsetados… No sé las razones por las que es así, pero es la sensación que me transmiten: apatía (a ratos).

Todo eso nos ha servido ante los otros rivales, pero no nos va a servir ante el Team USA. Porque si con ellos te vas un cuarto o dos del partido, no vas a ir perdiendo de 10, o de 15 como mucho, como ayer ante Rusia. Te vas a encontrar que pierdes de 20 o de 30, porque son un martillo pilón, y te van a machacar. Que se lo pregunten a Argentina, un equipo con unos valores y una calidad muy parecida a la de los españoles.

¿Es ésta la final soñada? Claramente, no. Al menos, no por mí. La final soñada fue la de 2008. Visto lo visto, si mañana España pierde, tendré la sensación de que la plata de 2008 fue más meritoria que ésta. Pero si gana, algo que me parece muy improbable, yo seré el primero en alegrarme, porque aunque no creo en el juego que están desarrollando estos días, admiro a este equipo, y le tengo una gratitud enorme por lo que me ha hecho disfrutar y sufrir (qué agradable sufrimiento es dudar de si estaremos en la final o no, en vez de si llegaremos a cuartos o no) todos estos años.

¡Gracias chicos! ¡Y suerte!

El escolta Jodie Meeks jugará en los Lakers

El escolta Jodie Meeks jugará en los Lakers

Los Lakers siguen confeccionando su nueva y renovada plantilla de cara a la próxima temporada.El último en aterrizar ha sido el escolta Jodie Meeks, alcanzando un acuerdo para los próximos 2 años,siendo el segundo una opción para el equipo.

A cambio,el jugador recibirá un salario de  3 millones de dólares,según reporta ESPN.Meeks,acumula 3 años de experiencia en la NBA.La pasada temporada disputó 66 partidos,50 como titular,promediando 8,4 puntos y 2,4 rebotes en 24,9 minutos.

Meeks es un escolta tirador que reforzará el tiro exterior de los angelinos,siendo una sólida opción  para oxigenar los minutos de descanso de Kobe.