POESÍA EN LA GRAN MANZANA, CON UN TONO MEDIEVAL.

POESÍA EN LA GRAN MANZANA, CON UN TONO MEDIEVAL.

No hay mejor manera de reflejar, como poesía, lo que está ocurriendo este año con el juego de los de Nueva York, de los New York Knicks. El primer equipo en conseguir una victoria en la NBA y que mas tarde, todo iría sobre ruedas. Equipo que juega en el mítico pabellón centrico de la capital del mundo, el Madison Square Garden, donde hemos visto de todo, pero me quedo con la ovación a Patrick Ewing, a sus pies, señor. Y ahora, con una reconstrucción total del equipo, y que al principio, estaba envuelto en una duda constante, nos han hecho el favor y las delicias del respetable, como diría Fernando Costilla, haciendo de su juego nuestra perdición cada noche, en la NBA. Sobretodo, acompañado de jugadores tan míticos, que los recordaremos con el paso de los años, como Raymond Felton, Jason Kidd, Rasheed Wallace, y un nuevo y muy renovado Carmelo Anthony, que cuando coge pluma y papel en una noche, resulta imparable la fuerza con la que desgañita a sus rivales uno por uno; sin rencores, sin capacidad de asimilación, simplemente, lo hace por vocación. Destronando a los reyes de la nación de sus tronos mas inamovibles, y, sin hacer mucho ruido, hoy somos un poco mas de los Knicks.

Porque cuando juegan nos transmiten confianza, nos transmiten que siempre van a estar ahi, y ese espíritu de la Gran Manzana, ese espíritu que no se puede expresar mediante vocablos escritos, y, ni si quiera hablados, simplemente están ahi. Capaces de ganar y derrotar a cualquier equipo, sin sus comandantes y emperadores a estribo, debido a las lesiones de Carmelo Anthony. Sin jugadores referente, ni jugadores los cuales todos los emperadores de las franquicias quisieran tener en sus escuadrones, siguieron la andadura por Estados Unidos, y asi, como su propio nombre indica, ‘unidos’, hoy, somos un poco mas de los Knicks.

Porque su juego, sus pases y su movimiento del balón, simulan a la pluma del escritor, del autor, empapando de tinta el papel el cual solamente se está moviendo como el propio autor quiere, como Carmelo quiere, haciendo así que ese papel, que luego mas adelante en la humanidad veríamos de que está formado, se comporta como cualquier rival a las manos de un equipo como estos Knicks, un rival solamente puede verlas venir desde cualquier flanco de la pista, como si de la Derrota de Napoleón Bonaparte en Waterloo se tratase.

Firmado; Carlos Coello.

PD: Hoy somos todos, un poco mas de los Knicks.

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