¡Empezamos!

¡Empezamos!

Tras un verano lleno de movimientos importantes (Nash y Howard a los Lakers, Allen a los Heat, y el traspaso de última hora de Harden a los Rockets), en algo más de 24 horas llega lo que de verdad nos importa: ¡BA LON CES TO!

¿Qué podemos esperar de esta temporada? Yo creo que un poco más de lo mismo que la anterior: los Lakers, los Celtics y los Spurs son siempre favoritos; los Heat, que ya eran favoritos los dos últimos años, tienen con el anillo mucha menos presión y son mucho más favoritos (no recordaré la ya archi-mencionada madurez de LeBron); para los Bulls, es la temporada de la vuelta de Rose, porque aunque no se le espera hasta enero, habrá que ver en qué condiciones vuelve; de los Thunder se espera un pasito adelante (pero ¿qué paso adelante pueden dar un equipo que ya ha sido finalista de la NBA? ¿Podrán conseguir el título?).

Vayamos por partes, y empecemos por el equipo que más tinta ha hecho correr este verano: Los Angeles Lakers. El fichaje de Nash fue una bomba; el traspaso de Howard, el que más impactante en la liga en mucho tiempo. Y aún así, un histórico 0-8 en pretemporada. Jamás antes los Lakers había empezado así la liga, si exceptuamos la mini pretemporada del año pasado. Y ya vimos cómo acabó. Se podrá decir que Howard no ha jugado hasta el final, que Kobe no ha jugado los últimos partidos, que los minutos de Gasol y Nash no han sido muchos… Da igual. Son los Lakers. No deben, no pueden perder todos los partidos de la pretemporada. Por supuesto, mejorarán su juego, y si Kobe acepta que Nash lleve el tempo y la pelota, serán favoritísimos. El punto débil que le veo a este equipo es, una vez más, su banquillo, excepto Jamison, que lo pongo desde ya entre mis favoritos a mejor sexto hombre del año. Veremos hasta dónde llegan estos nuevos Lakers.

Celtics y Spurs no han tenido movimientos de mucha relevancia, si exceptuamos la salida de Ray Allen de la franquicia de Boston, al que han sustituido por Jason Terry. A nombrar también la renovación de los jugadores que harán la rotación de su juego interior, con Barbosa y Milicic. Por parte de los Spurs, menos todavía, aunque nombraría a Nando de Colo, por su pasado ACB. Así que estos viejos rockeros son candidatos a repetir lo que han hecho el año pasado: llegar al menos a la final de sus conferencias. Y a partir de ahí, hasta que el físico les aguante, especialmente si les toca un equipo joven: no hay más que ver sus resultados el año pasado.

Los Thunder acaban de traspasar a Harden en un movimiento que, en el momento de producirse, ha sido bastante sorprendente: se quitan un jugador que estaba en el núcleo del espectacular crecimiento de este equipo. Sin embargo, su renovación estaba enquistada, y le resultaría carísima a este equipo que no está precisamente entre los grandes mercados de la NBA. Traspaso, y problema resuelto, amén de evitar rumores y rumores durante todo el año, cuyas consecuencias Presti ha sido listo en aprender en las barbas de los vecinos Lakers y Magic. Por otra parte, consiguen 2 primeras rondas de primera vuelta y otra de segunda. Y Presti sabe bien qué hacer con sus rondas de draft. ¿Para este año? Aquí va mi apuesta: visto cómo crece Ibaka (24 puntos el otro día, con un 10 de 17 en tiros de campo, y 16 puntos de media durante la pretemporada), la tercera opción de ataque tras Durant y Westbrook no hay que buscarla en lo que han recibido por Harden. Y a partir de ahí, suerte, porque mejorar lo del año pasado y conseguir un anillo sólo lo hacen equipos muy especiales, aunque yo creo que éste lo es.

Quedan por analizar los equipos que han sido o pueden ser los animadores de esta liga: el año pasado, en el Oeste, Grizzlies y Clippers, y en el Este Pacers y Hawks. Sumen a éstos los renovados Timberwolves (reconozco que ésto es más una ilusión que un análisis objetivo, pero me gusta este equipo), y los nuevos Nets de Brooklin. Por supuesto, alguno de ellos puede llegar a las semifinales de conferencia, e incluso con algo de suerte en el cruce, a la final de su conferencia, pero los candidatos “serios” al título ya están nombrados.

¡Ah! Me faltan los Mavericks y los Knicks. Pero es que a equipos tan erráticos no me atrevo a pronosticarles nada 😉

Anuncios
Segundo bombazo de los Lakers

Segundo bombazo de los Lakers

Tras la censura que Stern hizo al traspaso de CP3 a los Lakers el año pasado, Kutchap y Buss parecían como poco perdidos, si no desaparecidos. Sin embargo, como con aquel traspaso frustrado por causas externas a ellos, se han movido rápido y bien, llevándose a dos de los jugadores más perseguidos por las franquicias este verano. Y es que tras el bombazo de Nash a principios del verano, llega a LA Dwight Howard, en un traspaso a cuatro bandas (vaya obra de ingeniería, señores). Casi nada.

Se quedan los Lakers con un quinteto inicial de lujo: Nash, Bryant, Jamison/World Peace, Pau Gasol y Howard. Todos ellos han jugado, al menos, un All Star. Pero excepto Howard, este quinteto es mayor: 27 años Howard, 32 Gasol, y de ahí para arriba, hasta los 38 de Nash. Y ateniéndonos al pasado reciente, no son buenas noticias: el Big Four de Boston no pudo resistir el empuje de Miami en las pasadas finales del Este. Y, a mi parecer, los Celtics tenían más banquillo entonces del que se van a quedar los Lakers ahora.  Y eso que van a tener a un All Star empezando desde ahí.

¿Van a mejorar los Lakers con respecto al año pasado? Parece fuera de duda. ¿Son candidatos al anillo? Paciencia: tenemos 82 partidos de ligar regular para averiguarlo.

La final ¿soñada?

La final ¿soñada?

Hace cuatro años, en los Juegos de Pekín, España y Estados Unidos fueron protagonistas de la final del torneo de baloncesto, en el que se dice fue el mejor partido de baloncesto internacional de todos los tiempos. Mañana, tras las victorias ayer de España sobre Rusia, y de Estados Unidos sobre Argentina, esa final, esperada por casi todos, se repetirá. Pero las sensaciones son muy distintas a las de 2008.

Entonces, España llegaba tras haber conquistado el Mundial de Japón en 2006, y con una plata conseguida en el europeo de Madrid de 2007, tras aquel tiro afortunado de Holden, y aquel no tan afortunado de Pau Gasol. Pero sobre todo, llegaba con un juego que maravillaba, técnica y tácticamente, engrandecidos por un esfuerzo y una solidaridad que hacían de aquel grupo uno de los mejores equipos FIBA de la historia. Estados Unidos, sin embargo, llegaba al torneo con dudas: sus dos anteriores torneos internacionales, los Juegos de Atenas y el Mundial de Japón, se habían saldado con dolorosas derrotas en semifinales ante Argentina y Grecia, respectivamente. A los Juegos de Pekín fueron con todo su arsenal, con todo su orgullo. Era el Redeem Team.

Con esos ingredientes, ambos equipos ofrecieron un espectáculo asombroso, un festival ofensivo del que salieron beneficiados los norteamericanos, acostumbrados a ese ritmo de juego. En aquel partido eché de menos alternativas defensivas por parte de España, pero es que Aíto García Reneses, maestro en ese arte, era un seleccionador circunstancial tras el despido fulminante de Pepu, y no le dió tiempo a preparlas. Aun así, España estuvo a 4 puntos de Estados Unidos, con todas sus estrellas, a 3 minutos de final. Lo dicho, un partidazo.

Los equipos que se van a enfrentar mañana son los mismos, y son distintos: los mismos nombres, los mismos protagonistas, pero Estados Unidos ha crecido y España ha dado un paso atrás. Los norteamericanos presentan el mismo bloque que en las olimpiadas de 2004: allí ya estaban, por ejemplo, LeBron James y Carmelo Anthony, pero entonces apenas acababan de terminar su año de novatos y hoy son estrellas consagradas de la NBA, en la plenitud de su carrera deportiva. Títulos aparte (dos europeos de por medio), el núcleo de la selección española, sin embargo, pasa la treintena, y la pregunta no es cuántos anillos más van a ganar, como en el caso de sus rivales, sino cuántos años de baloncesto les quedan en las piernas.

Aún más preocupante es el hecho de que esta España no juega como aquella. Le falta intensidad. Bajar el culo. Esfuerzo en la defensa. Correr. Le falta algo que transmitía entonces: alegría. Pero no es algo “permanente”, en este torneo hemos visto que esas virtudes aparecían, pero sólo a ratos: el primer y el último cuarto en el partido de grupos ante Rusia (donde no fue suficiente), en el último cuarto ante Francia, en la segunda mitad de la semifinal ante Rusia. Da la sensación de que sacan lo mejor de sí mismos sólo cuando quieren. No entraré a analizar si es por falta de hambre, porque se dosifican, porque Scariolo les tiene encorsetados… No sé las razones por las que es así, pero es la sensación que me transmiten: apatía (a ratos).

Todo eso nos ha servido ante los otros rivales, pero no nos va a servir ante el Team USA. Porque si con ellos te vas un cuarto o dos del partido, no vas a ir perdiendo de 10, o de 15 como mucho, como ayer ante Rusia. Te vas a encontrar que pierdes de 20 o de 30, porque son un martillo pilón, y te van a machacar. Que se lo pregunten a Argentina, un equipo con unos valores y una calidad muy parecida a la de los españoles.

¿Es ésta la final soñada? Claramente, no. Al menos, no por mí. La final soñada fue la de 2008. Visto lo visto, si mañana España pierde, tendré la sensación de que la plata de 2008 fue más meritoria que ésta. Pero si gana, algo que me parece muy improbable, yo seré el primero en alegrarme, porque aunque no creo en el juego que están desarrollando estos días, admiro a este equipo, y le tengo una gratitud enorme por lo que me ha hecho disfrutar y sufrir (qué agradable sufrimiento es dudar de si estaremos en la final o no, en vez de si llegaremos a cuartos o no) todos estos años.

¡Gracias chicos! ¡Y suerte!